El sector de telecomunicaciones de Colombia tiene problemas estructurales de competencia, que fueron reconocidos desde el año 2009 por el Estado. De continuar así, se consolidará un monopolio.

El operador Claro, antes Comcel, controla la telefonía móvil y, la posición de dominio que ostenta, le ha generado pérdidas a los usuarios por 2.565 millones de dólares, de acuerdo con una reciente investigación de Fedesarrollo. Es sencillo: los colombianos hemos tenido que pagar tarifas que en un mercado de mayor competencia habrían sido más bajas.

Las medidas que se han pretendido adoptar en el sector para promover la competencia, han sido insuficientes o no han podido aplicarse de manera efectiva, lo que ha contribuido al aumento de la concentración del mercado por parte de Claro,  en perjuicio de todos los colombianos.

Por ello es importante avanzar en medidas legislativas y regulatorias, dado que los problemas estructurales, requieren soluciones estructurales. En esta medida, es urgente la aprobación del Proyecto de Ley que busca definir topes de participaciones de mercado, para promover la competencia en el sector de telecomunicaciones y que el Gobierno Nacional a través de las autoridades correspondientes, adopte y aplique las medidas regulatorias idóneas.

Los colombianos merecemos disfrutar de servicios de Telefonía Móvil e Internet, de última tecnología, variados, y a precios justos.

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